Ada Initiative y el síndrome de fraude

Ada Initiative es una organización, creada por Valerie Aurora y Mary Gardiner, que comenzó hace unos años con el fin de apoyar mujeres que trabajan con tecnologia. Han estado ayudando a crear códigos de conducta para conferencias, haciendo talleres en como crear espacios más diversos, y organizando una conferencia/campamento/desconferencia para mujeres en las tecnologías abiertas llamada AdaCamp. El nombre viene en honor a Ada Lovelace, una matematica y escritora inglesa que se considera una de las primeras programadoras, por su trabajo en la máquina calculadora mecánica.

El primer taller de la desconferencia fue sobre el “síndrome de fraude”, realizado por Mary Gardiner. Primero nos dividio en pequeños grupos y pidio que escribieramos cumplidos en papel que luego colocamos en un muro. El segundo ejercicio fue escribir sobre nuestros valores y porque son importantes para nosotros. Este ejercicio ayuda a fortalecer nuestra auto-estima asi como darnos fuerza en posibles momentos vulnerables. Y por ´ultimo nos pidio que escribieramos una situación en donde nos habiamos sentido ser un fraude, asi como el porque podria ser verdad o no.

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¡Adios Galeano!

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata